Educación y conducta canina y felina CBATI, Dip.Professional Dog Trainer Guardería a domicilio Perros de Lectura
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Gatos y buen tiempo

Manual de uso y disfrute

 

Llega el buen tiempo, una época especial donde disfrutar de más horas de luz y buenas temperaturas. También es el momento del cambio de pelo, de los insectos, las picaduras y las ventanas abiertas. Por tanto, es el momento de extremar la precaución y proteger a nuestros pequeños felinos de casa.

 

Para los que viven con gatos, la primavera es el anuncio de la muda de pelo y también época de parásitos, fundamentalmente, pulgas y garrapatas,  unos desagradables bichitos que no solo afectan a los perros y gatos sino también a los seres humanos y, por ello, se hace fundamental prevenir sobre todo si en la familia del propietario hay niños o personas con defensas bajas.

 

 

Pelos por todos lados

 

Seguramente serán muchos los propietarios preocupados por la pérdida de pelo de su gato y es que, la primavera es anuncio de cambio de manto. Durante la muda, el animalito se deshace del manto que lo ha protegido durante el invierno y se prepara para el buen tiempo con un pelo renovado y fuerte. Los gatos suelen tener dos periodos de muda a lo largo del año coincidiendo con la llegada de la primavera y el otoño pero, ciertamente, es con el buen tiempo cuando la caída del pelo es más abundante.

En los gatos que viven dentro de casa, este ritmo natural puede verse alterado por las condiciones “artificiales” de temperatura e iluminación del interior de los hogares así que, en estos casos, lo normal es que la caída del pelo, sea continua a lo largo de todo el año.

 

Aconsejando para minimizar la caída del pelo

Los cepillados frecuentes, mejor si son diarios, favorecen la renovación del pelo, evitan la proliferación de pelo muerto por toda la casa y, sobre todo, reducen el riesgo de que el gato ingiera grandes cantidades de pelo, cuya acumulación en el aparato digestivo favorece la formación de bolas de pelo que pueden resultar peligrosas si el animal no es capaz de deshacerse de ellas por sus propios medios. Las bolas de pelo son más frecuente en los gatos de pelo largo pero los de pelo corto no son exentos de este riesgo sobre en épocas de muda.

Una alimentación equilibrada y de calidad ayuda a prevenir la pérdida excesiva de pelo a la vez que favorece el crecimiento del nuevo y a favorecer la salida del nuevo pelaje.

 

La administración de malta, con su poder ligeramente laxante, o la hierba gatera favorecen el tránsito intestinal y la eliminación de las bolas de pelo.

La muda es un proceso normal pero el propietario cree que su gato está perdiendo demasiado pelo o tiene calvas, debería consultar con su veterinario de referencia para descartar problemas más graves.

La muda es la etapa final del ciclo natural de crecimiento y muerte del pelo pero, existen factores que pueden afectarla e incrementarla como, por ejemplo, el estado de salud del animal, su alimentación, su forma de vida e incluso su genética individual.

Una mala alimentación, el estrés, los baños frecuentes son ejemplos de situaciones que podrían prolongar o intensificar la caída estacional de pelo.

 

 

Argumentando sobre la importancia de la desparasitación….

 

Las pulgas y garrapatas son parásitos externos que causan malestar a nuestros gatos y pueden llegar a transmitir ciertas enfermedades que, si bien no revisten gravedad en su inmensa mayoría, ciertamente son incómodas. El continúo rascado causa molestias e inquietud e incluso puede dar lugar a calvas y pequeñas alopecias. Las pulgas pueden llegar a causar alergias a su picadura e, incluso, anemia si el animal es joven o está inmunodeprimido. En el caso de las garrapatas, ciertos tipos pueden ser portadores de bacterias responsables de enfermedades graves para los animales y también a las personas como, por ejemplo, la enfermedad de Lyme.

 

 

No vale pensar que, si el gato no sale de casa, no hay peligro de contagio pues, los humanos hacemos de portadores a través del calzado, de la ropa o de nosotros mismos y, si el animal, no cuenta con las barreras e protección necesarias, tiene todos los números para resultar de lo más apetecible y confortable para los parásitos.

 

Sin embargo, todo esto puede evitarse haciendo un seguimiento de la presencia de parásitos, en el animal y, llegado el caso, utilizando correctamente los productos destinados a esta función. La aplicación continuada de métodos de prevención de pulgas y garrapatas o bien su aplicación en primavera, de cara al buen tiempo, depende del estilo de vida del animal y de las características de su entorno.

 

Tanto si el animal vive en el interior de un apartamento con calefacción en invierno, como si pasa gran parte del día fuera de casa, es conveniente mantener la protección a lo largo de todo el año pero, en especial desde el inicio de la primavera y hasta mediados de otoño.



 

Atención a las pistas

 

En principio, cada gato ofrece pistas inequívocas de que algo anda mal. Debemos aconsejar al propietario sobre la importancia de una detección precoz, fundamentalmente si se rasca más de lo habitual. Es relativamente fácil reconocer la presencia de estos parásitos en las deposiciones que dejan pegadas al pelo del animal o bien ver las pulgas directamente corriendo por encima de la piel del animal.

 

Observaremos las deposiciones como un punteado negro adherido al pelo que, en contacto con una gasa o algodón humedecido con alcohol, desaparecen dejando una mancha marrón o rojiza. En caso que queramos comprobar la presencia de pulgas o garrapatas, es más fácil hacerlo en la parte del vientre, la parte posterior de los muslos o detrás de las orejas, dónde la concentración de pelo suele ser menor.

 

Actualmente, existen muchos métodos aunque a grandes rasgos pueden resumirse en insecticidas o bien repelentes. Ambos grupos de productos pueden encontrarse en forma de spray, pipeta o collar, y su aplicación dependerá de la fórmula magistral y de la presentación utilizada.

 

A la hora de optar por una de estas técnicas, han de valorarse muchos factores, como el entorno del animal, la edad o el peso del mismo, ya que la salud de nuestro gato y la efectividad del método dependen de ello. En todo caso, la mejor opción es dejarse aconsejar por un experto, ya sea el veterinario habitual o bien en el comercio especializado. Y sobre todo, nunca aplicar, sin consultar, antiparasitarios específicos para perros en nuestro gato puesto que pueden ser tóxicos.

 

En caso que estemos hablando de gatitos de corta edad, es importante fijarse bien en la etiqueta, porque no todos los productos son adecuados para ellos. No es buena idea aprovechar el sobrante del collar adquirido para el gato mayor de la casa.

 

En la actualidad, existen productos muy seguros, que pueden utilizarse a partir de los cuatro días de edad. También hay productos específicos para cachorros, normalmente a base de repelentes.

 

Si se trata de un gato de exterior, es decir que sale a la calle, estará más expuesto a los parásitos externos en las épocas del año estivales (primavera y verano), que el animal que vive en el interior de un apartamento o casa. Hay que tener en cuenta este tipo de detalles y adaptar la protección al estilo de vida de nuestro minino.

 

Teniendo en cuenta que la mayoría de pulgas y garrapatas encuentran el interior de los hogares de lo más cómodo, el aspecto más complejo de la lucha contra los parásitos externos es la prevención en el entorno, bien sea casa o jardín. Existen productos específicos para proteger nuestra vivienda de tan indeseables huéspedes.

El veterinario y el comercio especializado pueden orientar sobre este punto.

 

Otro aspecto que puede ayudar a prevenir la aparición de pulgas y garrapatas es la utilización regular de un champú antiparasitario específico para gatos, contribuyendo así a reducir la carga de parásitos sobre el animal. El lavado es una oportunidad para poder ver la piel del animal y detectar más fácilmente si presenta algún tipo de infestación.

 

Cuando a pulgas y garrapatas se refiere, queda claro que la prevención, es fundamental para garantizar el bienestar de nuestros gatos y para hacerlo bien, lo ideal es consultar a un especialista quien nos aconsejará de forma personalizada según las características del animal, su hábitat y sus hábitos.

 

 

Cuando el enemigo vive oculto: Los parásitos internos

 

Los gusanos intestinales, comúnmente conocidos como lombrices, son parásitos internos, es decir, seres vivos que se alimentan de otros seres vivos.

 

El Toxocara canis es uno de los parásitos intestinales más comunes en perros y gatos. Tienen aspecto alargado y por eso, son comúnmente conocidos como “espaguetis”.  Pueden producir diarreas y en algunos casos vómitos. Este parásito puede contagiarse a las personas y, por ello, se deben seguir medidas de higiene básicas, como lavarse las manos tras jugar con perros o gatos y, sobre todo, después de recoger las heces. Hay que educar a los niños, para que adopten este tipo de medidas de higiene como una rutina más. 

 

Para prevenir la aparición tanto de parásitos internos como externos, es fundamental seguir las pautas adecuadas de desparasitación en función del animal, del tipo de vida y actividad que realiza y del producto usado. Normalmente la desparasitación interna se consigue aplicando pipetas externas de amplio espectro (desparasitan interna y externamente) o administrando productos específicos por vía oral.

 

 

El  síndrome del gato paracaidista

Con la llegada del buen tiempo, las ventanas de los domicilios están abiertas muchas horas del día. Los gatos en su afán curioso pueden permanecer horas tendidos en el borde de la ventana y esto puede suponer un riesgo que se puede llegar a traducir en una caída al vacío. Los gatos se caracterizan por sus grandes saltos y la gran flexibilidad en sus patas. Sin embargo, también se diferencian de otras especies por las caídas que éstos pueden sufrir. Ya sea desde la ventana, el segundo piso o del árbol, los felinos son muy ágiles a la hora de saltar; no obstante, por una distracción, un error de cálculo o demasiada confianza, la hazaña puede convertirse en algo lamentable.

El término de gatos paracaidistas se aplica a aquellos felinos que, bien por curiosidad, por falta de cálculo o por despiste, acaban con sus huesos sobre el suelo tras una caída de varios metros de altura.

Normalmente los gatos tienen bien desarrollado su sentido del equilibrio pero, cualquier estímulo externo, como un simple pájaro puede provocar una caída que debemos evitar en la medida de lo posible, impidiendo que nuestro gato acceda a esa ventana o protegiendo con algún método que evite que nuestro gato se precipite al vacío en un descuido.

Las posibles lesiones a las que se enfrenta un gato paracaidista son muy dispares.

El resultado de las lesiones depende fundamentalmente de:

  • La altura y velocidad de caída, que afectan directamente a la capacidad de reacción del animal para poner en marcha su mecanismo fisiológico de amortiguación de la caída,
  • La zona de impacto. No es lo mismo caer sobre un rígido, frío e “impenetrable” suelo de cemento que sobre el “mullido” césped de un parque), y finalmente,
  • La arquitectura y elementos exteriores del edificio, dado que, en la caída el animal puede encontrarse con tendederos o toldos, que ayudan a amortiguar, de alguna manera, el desastre.

 

Entre las lesiones más frecuentes están las fracturas (las más habituales son las de fémur, las de los huesecillos de las extremidades anteriores y las de la mandíbula) y las lesiones internas (roturas de la vejiga de la orina, traumatismos diversos en bazo, lesiones en pulmón...).

Aunque nuestro gato no presente ninguna lesión visible tras la caída, la revisión por el veterinario es fundamental; Muchas de las lesiones no dan la cara en los momentos siguientes a la caída y por ello no se debe descartar un problema ante la inexistencia de síntomas.

 

Prevenir las caídas

Para evitar estos accidentes, debemos evitar riesgos en las alturas; Existen cerramientos para ventanas y balcones, en forma de mallas o mosquiteras, de todo tipo de materiales, con variados sistemas de fabricación ya sea profesional o casera... Cualquiera de ellos, si evita la caída, es bueno.

La otra  forma de evitar la caída es utilizando el sentido común, es decir, manteniendo alejado al de las zonas de riesgo.

Por ello es fundamental que nuestros gatos estén identificados...

Si el animal cae y sus lesiones no son de gravedad puede quedarse quieto, o cerca de la zona de caída, pero también puede correr despavorido y desorientado, siendo su localización difícil, o casi imposible, sin el adecuado medio de identificación.  

 

¿Y si se pierden?

Los animales asustadizos son los más propensos a escaparse, pero cualquier animal, por muy confiado y tranquilo que sea, puede asustarse en un momento dado y salir corriendo. El riesgo de atropello, en este momento, es el más importante, ya que en su huida pueden cruzar calles o salir entre los coches sin que los conductores tengan tiempo de reaccionar. Por suerte muchos de ellos se salvan de este destino pero, acaban perdidos lejos de sus casas.

De ahí la importancia de llevar a los animales identificados con un microchip. Nuestro gato puede recorrer muchos kilómetros en pocos días, apareciendo una semana después de otro pueblo, provincia o, incluso, comunidad autónoma. Una vez alejado de su barrio nadie podrá reconocerle y su recuperación dependerá únicamente de su chip. Los collares, pañuelos o chapas son útiles pero hay que tener en cuenta que puede perderlo o incuso pueden quitárselo, por lo que el chip, además de OBLIGATORIO, es indispensable.

Cuando se pierde un animal, los pasos a seguir son:

  • Denunciar la desaparición del hogar,  en la comisaría más cercana, aportando el número de chip
  • Dar aviso al Registro de Identificación de Animales de la Comunidad Autónoma
  • Avisar a las clínicas veterinarias de la zona
  • Avisar a las perreras, protectoras, refugios o albergues de la zona
  • Colocar carteles con su foto, características y número de chip por la zona
  • Difundir en las redes sociales y páginas web de animales la desaparición

 

La implantación del microchip se realiza en clínica veterinaria y es una inversión segura. Este pequeño gasto puede suponer que el propietario recupere a su mascota en caso de pérdida. Pensemos que un animal sin identificar que termine en la perrera tiene un plazo de pocos días antes de ser sacrificado, según la comunidad autónoma donde aparezca. Si en ese tiempo el propietario no ha podido localizarlo, el gato será eutanasiado con el resto de animales abandonados.

Es muy importante también actualizar los datos de contacto en dos casos fundamentalmente:

  • En caso de cambio de teléfono o domicilio
  • En caso de cambios de propietario

Siguiendo estos sencillos consejos, estamos seguros que tanto vuestros clientes como sus gatos, disfrutaran de una forma feliz y segura.

 

Contacto

Perrygatos


Rosa Roldán Pérez
Correo electrónico: info@perrygatos.es

Teléfono: 649962426

formulario de contacto.

 

Incluida en el Registro de Entidades, Centros y Servicios Sociales de la Comunidad Autónoma de La Rioja, en la sección 1ª con el número 832

 

Reconocimiento Rioja 2013 de Iniciación a la Excelencia Empresarial concedido por Gobierno de La Rioja a través de la Agencia de Desarrollo Económico (ADER)

Perrygatos dispone de hojas de reclamación en cumplimiento de la Ley 5/2013, de 12 de abril, para la defensa de los consumidores en la Comunidad Autónoma de La Rioja.

 

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