Educación y conducta canina y felina CBATI, Dip.Professional Dog Trainer Guardería a domicilio Perros de Lectura
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Gatos y buen tiempo

Estamos en primavera, una época en la que el buen tiempo llega a nuestros hogares y todo se tiñe de color. Las flores despiertan, nos sentimos más enérgicos y también. de mejor humor.


Sin embargo, si tienes gatos, también debemos recordar que la llegada de la primavera es el anuncio de la época de pulgas y garrapatas,  unos bichitos que no solo afectan a los perros y gatos sino también a los humanos (las garrapatas pueden picar a los humanos).


Las pulgas y garrapatas son parásitos externos que causan malestar a nuestros gatos y pueden llegar a transmitirles enfermedades que, si bien no revisten gravedad, ciertamente son incómodas. El continúo rascado causa molestias e inquietud. Las pulgas pueden transmitir un parásito que causa anemia en gatos. Por otra parte, nuestro gato puede tragarse la pulga o sus huevos y generar la presencia de lombrices intestinales. En el caso de las garrapatas, éstas pueden transmitir enfermedades de consecuencias graves en los animales y también a las personas.


Sin embargo, todo esto puede evitarse haciendo un seguimiento de la presencia de parásitos, en el animal y, llegado el caso, utilizando correctamente los productos destinados a esta función. La aplicación continuada de métodos de prevención de pulgas y garrapatas o bien su aplicación en primavera, de cara al buen tiempo, depende del estilo de vida del animal y de las características de su entorno.

Si el animal vive en el interior de un apartamento con calefacción en invierno, debería tratarse permanentemente, mientras que, en cambio si pasa gran parte del día fuera de casa sólo debería tratarse desde el inicio de la primavera y hasta mediados de otoño.


Para garantizar el bienestar nuestro gato, es imprescindible prevenir las pulgas y garrapatas, aspecto a tener en cuenta durante todo el año y especialmente con la llegada de las temperaturas más agradables. La convivencia con estos parásitos puede ser frustrante para el animal y también para los miembros de la familia. Por ello, es importante darse cuenta de su presencia.


En principio, nuestro gato nos dará pistas inequívocas de que algo anda mal. Debemos fijarnos fundamentalmente si se rasca más de lo habitual. Además podemos reconocer la presencia de estos parásitos en las deposiciones que dejan pegadas al pelo del animal o bien ver las pulgas directamente corriendo por encima de la piel del animal.


Observaremos las deposiciones como un punteado negro adherido al pelo que, en contacto con una gasa o algodón humedecido con alcohol, desaparecen dejando una mancha marrón o rojiza. En caso que queramos comprobar la presencia de pulgas o garrapatas, es más fácil hacerlo en la parte del vientre, la parte posterior de los muslos o detrás de las orejas , dónde la concentración de pelo suele ser menor.

Actualmente, existen muchos métodos aunque a grandes rasgos pueden resumirse en insecticidas o bien repelentes. Ambos grupos de productos pueden encontrarse en forma de spray, pipeta o collar, y su aplicación dependerá de la fórmula magistral y de la presentación utilizada.


A la hora de decidirnos por una de estas técnicas, han de valorarse muchos factores, como el entorno del animal, la edad o el peso del mismo, ya que la salud de nuestro gato y la efectividad del método dependen de ello. En todo caso, la mejor opción es dejarse aconsejar por un experto, ya sea el veterinario habitual o bien en el comercio especializado. Y sobre todo, nunca aplicar, sin consultar, antiparasitaros específicos para perros en nuestro gato puesto que pueden ser tóxicos.


En caso que estemos hablando de gatitos de corta edad, es importante fijarse bien en la etiqueta, porque no todos los productos son adecuados para ellos. No es buena idea aprovechar el sobrante del collar adquirido para el gato mayor de la casa. Actualmente, existen productos que pueden utilizarse a partir de los cuatro días de edad. También hay productos específicos para cachorros, normalmente a base de repelentes.


Si se trata de un gato de exterior, es decir que sale a la calle, estará más expuesto a los parásitos externos en las épocas del año estivales (primavera y verano), que el animal que vive en el interior de un apartamento o casa. Hay que tener en cuenta este tipo de detalles y adaptar la protección al estilo de vida de nuestro minino.


Teniendo en cuenta que la mayoría de pulgas y garrapatas encuentran el interior de nuestros hogares de lo más cómodo, el aspecto más complejo de la lucha contra los parásitos externos es la prevención en el entorno, bien sea casa o jardín. Existen productos específicos para proteger nuestra vivienda de tan indeseables huéspedes. El veterinario y el comercio especializado pueden orientarnos sobre este punto.

Otro aspecto que puede ayudar a prevenir la aparición de pulgas y garrapatas es la utilización regular de un champú antiparasitario específico para gatos, contribuyendo así a reducir la carga de parásitos sobre el animal. El lavado es una oportunidad para poder ver la piel del animal y detectar más fácilmente si presenta algún tipo de infestación.


Cuando a pulgas y garrapatas se refiere, queda claro que la prevención, es fundamental para garantizar el bienestar de nuestros gatos y para hacerlo bien, lo ideal es consultar a un especialista quien nos aconsejará de forma personalizada según las características del animal, su hábitat y sus hábitos.


El  síndrome del gato paracaidista


Con la llegada del buen tiempo, las ventanas de nuestros domicilios están abiertas muchas horas del día. Los gatos en su afán curioso pueden permanecer horas tendidos en el borde de la ventana y esto puede suponer un riesgo que se puede llegar a traducir en una caída al vacío. Los gatos se caracterizan por sus grandes saltos y la gran flexibilidad en sus patas. Sin embargo, también se diferencian de otras especies por las caídas que éstos pueden sufrir. Ya sea desde la ventana, el segundo piso o del árbol, los felinos son muy ágiles a la hora de saltar; no obstante, por una distracción, un error de cálculo o demasiada confianza, la hazaña puede convertirse en algo lamentable.


El término de gatos paracaidistas se aplica a aquellos felinos que, bien por curiosidad, por falta de cálculo o por despiste, acaban con sus huesos sobre el suelo tras una caída de varios metros de altura.

Normalmente los gatos tienen bien desarrollado su sentido del equilibrio pero, cualquier estímulo externo, como un simple pájaro puede provocar una caída que debemos evitar en la medida de lo posible, impidiendo que nuestro gato acceda a esa ventana o protegiendo con algún método que evite que nuestro gato se precipite al vacío en un descuido.


Las posibles lesiones a las que se enfrenta un gato paracaidista son muy dispares.

El resultado de las lesiones depende fundamentalmente de:

  • La altura y velocidad de caída, que afectan directamente a la capacidad de reacción del animal para poner en marcha su mecanismo fisiológico de amortiguación de la caída,
  • La zona de impacto. No es lo mismo caer sobre un rígido, frío e “impenetrable” suelo de cemento que sobre el “mullido” césped de un parque), y finalmente,
  • La arquitectura y elementos exteriores del edificio, dado que, en la caída el animal puede encontrarse con tendederos o toldos, que ayudan a amortiguar, de alguna manera, el desastre.

Entre las lesiones más frecuentes están las fracturas (las más habituales son las de fémur, las de los huesecillos de las extremidades anteriores y las de la mandíbula) y las lesiones internas (roturas de la vejiga de la orina, traumatismos diversos en bazo, lesiones en pulmón...).


Aunque nuestro gato no presente ninguna lesión visible tras la caída, la revisión por el veterinario es fundamental; Muchas de las lesiones no dan la cara en los momentos siguientes a la caída y por ello no se debe descartar un problema ante la inexistencia de síntomas.


Prevenir las caídas


Para evitar las caídas de nuestros felinos al vacío debemos intentar evitar su contacto con las alturas; Existen cerramientos para ventanas y balcones, en forma de mallas o mosquiteras, de todo tipo de materiales, con variados sistemas de fabricación ya sea profesional o casera... Cualquiera de ellos, si evita la caída, es bueno.


La otra  forma de evitar la caída es utilizando el sentido común, es decir, manteniendo alejado a nuestro gato de las zonas de riesgo.


Por ello es fundamental que nuestros gatos estén identificados...


Si el animal cae y sus lesiones no son de gravedad puede quedarse quieto, o cerca de la zona de caída, pero también puede correr despavorido y desorientado, siendo su localización difícil, o casi imposible, sin el adecuado medio de identificación.  

 

¿Y si se pierden?


Las temperaturas agradables hacen que nuestros gatos  salgan más a los jardines y patios, aumentando el riesgo de fugas y de caídas. También, con la llegada del verano, la gente sale más a la calle, aumenta el bullicio y los ruidos de coches, gritos; Empiezan las fiestas en los pueblos y barrios con sus respectivos petardos...


Los animales asustadizos son los más propensos a escaparse, pero cualquier animal, por muy confiado y tranquilo que sea, puede asustarse en un momento dado y salir corriendo. El riesgo de atropello, en este momento, es el más importante, ya que en su huida pueden cruzar calles o salir entre los coches sin que los conductores tengan tiempo de reaccionar. Por suerte muchos de ellos se salvan de este destino pero, acaban perdidos lejos de sus casas.


De ahí la importancia de llevar a nuestros animales identificados con un microchip. Nuestro gato puede recorrer muchos kilómetros en pocos días, apareciendo una semana después de otro pueblo, provincia o, incluso, comunidad autónoma. Una vez alejado de su barrio nadie podrá reconocerle y su recuperación dependerá únicamente de su chip. Los collares, pañuelos o chapas son útiles pero hay que tener en cuenta que puede perderlo o incuso pueden quitárselo, por lo que el chip, además de OBLIGATORIO, es indispensable.


Si perdemos a nuestro gato, los pasos a seguir son:


   - Denunciar la desaparición del hogar,  en la comisaría más cercana, aportando el número de chip

   - Dar aviso al Registro de Identificación de Animales de la Comunidad Autónoma

   - Avisar a las clínicas veterinarias de la zona

   - Avisar a las perreras, protectoras, refugios o albergues de la zona

   - Colocar carteles con su foto, características y número de chip por la zona

   - Difundir en las redes sociales y páginas web de animales la desaparición

 

La implantación del microchip se realiza en clínica veterinaria y es una inversión segura. Este pequeño gasto puede suponer que recuperemos a nuestra mascota en caso de pérdida. Piensa que un animal sin identificar que termine en la perrera tiene un plazo de pocos días antes de ser sacrificado, según la comunidad autónoma donde aparezca. Si en ese tiempo el propietario no ha podido localizarlo, el gato será eutanasiado con el resto de animales abandonados.


Es muy importante también actualizar los datos de contacto en dos casos fundamentalmente:

  - En caso de cambio de teléfono o domicilio

  - En caso de cambios de propietario

 

El temido golpe de calor


Con la llegada del verano, el golpe de calor es uno de los principales problemas al que se ven sometidos nuestros gatos, ya que son mucho más sensibles que nosotros, los humanos. No pueden regular su temperatura corporal mediante el sudor, debido a que no tienen glándulas sudoríparas repartidas por el cuerpo. Para aliviarse, los gatos intentan mantener la temperatura estable lamiéndose y manteniendo el pelo liso; De este modo, la saliva depositada en el pelo, al evaporarse, disminuye su calor corporal.

El golpe de calor es la subida desmesurada del calor corporal, pudiendo llegar a un punto en el que producirá daños y mal funcionamiento de los órganos. Depende de cuánto tiempo este el animal expuesto al sol, de cuánta temperatura corporal tenga, el peso, la edad…los efectos del calor pueden ser temporales o irreversibles. Cuanto mayor sea el tiempo de exposición, mayor temperatura…mayores podrán ser los daños. Aunque se actúe con rapidez, a veces no se pueden evitar los daños vasculares, hemorragias o edemas cerebrales. Incluso puede morir.


El gato que ha sufrido un golpe de calor muestra los siguientes síntomas:

  • Está perezoso y sin ganas de moverse.
  • Su respiración es rápida o costosa y las mucosas de las encías y de la conjuntiva están azuladas.
  • Temblores musculares e incluso vómitos.
  • Le aumenta el ritmo cardíaco.
  • Se tambalea.

A raíz de estos síntomas, si el animal no es tratado a tiempo, puede que esta dolencia se agrave y:

  • Le aparezcan pequeñas manchas de sangre en la piel.
  • Padezca una hemorragia gastrointestinal.
  • Sufra una insuficiencia hepática o renal.
  • Se vea afectado por un edema cerebral.
  • Le fallen los órganos.

La temperatura media de los gatos es de 39°C, pero cuando sufren un golpe de calor, ésta puede llegar a los 42°C o más.


El golpe de calor se tiene que tratar de inmediato. Se trata de una urgencia veterinaria. A la menor sospecha debemos llevar al gato al veterinario. Si la situación es tan grave que no podemos trasladar al animal hasta la clínica, nuestro objetivo será el de bajar la temperatura corporal del animal, pero no lo podemos hacer de cualquier manera.


Qué hacer ante un golpe de calor:

 

  • Bajar la temperatura corporal del animal trasladándolo a un sitio fresco y mediante la aplicación de frío en las zonas más importantes, como son la cabeza, el cuello, las ingles y las axilas. De este modo, refrescaremos la sangre que va hacia el cerebro, evitando un posible daño cerebral, y reduciremos la velocidad de la respiración.
  • Colocar al animal bajo un chorro de agua (no muy fría) y humedecerle la boca sin obligarle a beber. Es posible que, en esos momentos, nuestro gato, sea incapaz de tragar o, peor aún, que mucha agua lo ahogue. Cuando notemos que la respiración se ha normalizado, podremos sacarlo de debajo del agua pero, manteniendo siempre el control de su temperatura.
  • A pesar de todos estos esfuerzos, es fundamental que, en cuánto sea posible, llevemos al gato al veterinario. Éste deberá hacerle un reconocimiento y administrarle la medicación adecuada, si procede, para terminar de recuperarse.

 

Que no debemos hacer nunca ante un golpe de calor:

  • Cubrir o envolver a nuestra mascota nuestro gato con toallas puesto que, de este modo, el calor permanece en vez de salir.
  • Utilizar agua completamente helada para refrescar el cuerpo, ya que le podemos dañar el cerebro del animal.

 

Lo mejor: Prevenir.


Para evitar que nuestro gato sufra un golpe de calor hay que actuar con sentido común. Es importante recordar:

  • Proporcionar al gato agua limpia y fresca. Dar de beber regularmente al animal para evitar la deshidratación. El agua se debe renovar a menudo y se debe administrar en pocas cantidades.
  • No dejar al gato encerrado dentro del coche bajo ningún concepto, ni incluso con ventanas bajadas. Si aumentan las temperaturas, se cuecen literalmente dentro.
  • En caso de salir de viaje, es aconsejable llevar abundante agua y hielo. Si vemos que el animal se estresa, podemos colocar en el suelo del trasportín, toallas húmedas.
  • No encerrar al gato en una habitación pequeña sin ventilación.

 

Siguiendo estos sencillos consejos, estamos seguros que tanto tú como tu gato, disfrutaréis de una primavera feliz y segura.

 

Rosa Roldán - Perrygatos

Terapeuta canina y felina. Educadora canina

www.perrygatos.es

 

Gatos y buen tiempo. Colaboración en Revista Especies Nº 155 (Mayo 2012)

Contacto

Perrygatos


Rosa Roldán Pérez
Correo electrónico: info@perrygatos.es

Teléfono: 649962426

formulario de contacto.

 

Incluida en el Registro de Entidades, Centros y Servicios Sociales de la Comunidad Autónoma de La Rioja, en la sección 1ª con el número 832

 

Reconocimiento Rioja 2013 de Iniciación a la Excelencia Empresarial concedido por Gobierno de La Rioja a través de la Agencia de Desarrollo Económico (ADER)

Perrygatos dispone de hojas de reclamación en cumplimiento de la Ley 5/2013, de 12 de abril, para la defensa de los consumidores en la Comunidad Autónoma de La Rioja.

 

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