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Razones para no tener un perro

 

Hasta ahora, todo el mundo te ha contado lo bueno y sano que es tener un perro: La compañía que hace, el cariño que da…. Pero casi nadie te cuenta todo lo que, en realidad, implica. Por eso, este artículo está pensado precisamente para reflexionar. Podría quedarme con las innumerables horas de alegría que un perro traerá a tu vida, pero como sé de primera mano que muchos, terminan abandonados en las perreras y sin hogar, es preferible tomarnos un tiempo y valorar cuidadosamente los pros y contras, antes de decidir. 

Por supuesto que, el objetivo no es disuadir a nadie de tener un perro;  Al contrario, me encantaría que cada perro encontrara un hogar para toda la vida. La asignatura pendiente de nuestra sociedad, es precisamente, atajar el abandono desde la raíz. A pesar del esfuerzo titánico de las entidades de protección animal, que lanzan campañas periódicas de concienciación, de la legislación existente que impone multas por abandono (desgraciadamente pocas y poco ejemplares), y de medidas de control como el microchip (que aunque obligatorio, desgraciadamente no se termina de instaurar pues, cada año se recogen demasiados animales sin identificar), falta cultura y educación sobre lo que, realmente, significa compartir la vida con un perro, y la decisión que supone incorporar un animal a la familia, es decir, el verdadero significado de la manida frase de “tenencia responsable”.

Ahí van las razones que debes plantearte muy en serio, antes de pensar en tener un perro.

 

Te cambia la vida

De repente, tienes a tu cargo a un ser vivo y toda tu vida sufre un vuelco en horarios y rutinas nuevas. Te tienes que levantar más pronto para sacarlo a pasear o limpiar lo que ha ensuciado; Haces más deporte y paseas más te guste o no, te apetezca o no; Te acuestas más tarde porque tienes que recuperar el tiempo que inviertes en su educación o en los paseos; Si sales a cenar con amigos, a la vuelta y por muy cansado que estés, toca sacarlo un rato; No puedes faltar de casa durante muchas horas seguidas, puesto que te está esperando; Tienes limitados los lugares donde puedes ir con él; Cambia tus gustos literarios y, de repente, te encuentras leyendo libros sobre perros con la esperanza de encontrar la clave para educarlo, para que deje de tirar, de ladrar o de las dos cosas; No tienes un minuto de intimidad porque, si te descuidas, te acompaña hasta el aseo….. Como en toda relación, te aporta pero te obliga a renunciar a ciertas rutinas anteriores. Como toda relación, necesita un periodo de ajuste y de adaptación para que funcione.

 

Es toda una inversión

Un perro no sale nada barato. Incluso si lo adoptas, deberás afrontar los gastos de chip, vacunas y desparasitaciones. Además, hay que volver a desparasitar periódicamente y una vez al año, como mínimo, necesitará visitar al veterinario para un chequeo rutinario y actualizar las vacunas. Esto significa una buena cantidad de euros, que debes tener en cuenta.

Como nos ocurre a nosotros, un perro también puede enfermar: Come algo que no debe, siente dolor o molestias y, como cualquier otro ser vivo requiere atención veterinaria. Ante problemas serios de salud pueden alcanzarse cifras muy serias.

También come (y no cualquier cosa). Encontrarás muchas variedades, presentaciones y sabores. Busca pienso de calidad que te ofrezca garantías sobre los ingredientes y el proceso de fabricación. Reconozco que, tal y como están los precios, es para pensárselo dos veces pero, te aseguro que no es buena idea (y aún es peor inversión), darle al perro un pienso malo aunque barato, y tener que destinar el supuesto ahorro, al veterinario.

Además de las partidas importantes, también existe la de collares, correas, arneses, juguetes y otros artículos que necesite (comederos, bebederos,…).

 

El cachorro crece y no es tan mono (o tan pequeño) como esperabas

Ocurre mucho en las adopciones. Los cachorros de padres desconocidos suelen ser una lotería. Quizá era adorable al principio, pero al llegar a la edad adulta… no hay por dónde cogerlo. Sin embargo, es tu perro y, como nos ocurre a nosotros, no somos perfectos y debemos aceptarnos y aceptarlos tal y como son.

En otras ocasiones, el animalito crece mucho más de lo que nos esperábamos. En casi todos los casos, la bolita de pelo que encandila a todo el mundo,  se convertirá en pocos meses en un perro “hecho y derecho” y, tal vez con más altura de la que esperabas y muchos kilos de peso.

Si no actúas a tiempo enseñándole y aprendiendo tú mismo cómo a educarlo, puede que acabes encontrándote con un animal incontrolable que puede pasearte a ti de la correa o tirar, sin esfuerzo, todo lo que se encuentre en su campo de acción, con un simple coletazo.

 

Hay que salir a la calle con él todos los días, si o si

Tu perro debe salir todos los días de la semana, tres veces al menos y el tiempo suficiente para que haga ejercicio. Y salir significa salir. No vale bajarlo al parque cercano y sentarnos en el banco a jugar con el móvil mientras permanece atado a nuestro lado, en un radio de acción de dos metros. Por supuesto, tampoco vale usarlo como excusa para bajar a la cafetería y dejarlo amarrado a la farola de enfrente, mientras tomamos un café.

Salir a pasear con él, significa que ambos disfrutáis del paseo. No tengo nada en contra de practicar deportes con el perro siempre que el animal tenga tiempo suficiente para hacer sus necesidades y ejercer de perro, olisqueando y revisando el terreno. En verano suelo salir a correr con mi perro pero, en invierno, con menos horas de luz, no es lo que más le guste por lo que debo adaptarme, darle su paseo y, si me queda tiempo, salir después a correr por mi cuenta.

El perro debe salir TODOS LOS DÍAS, y no le importa si llueve, nieva, estamos bajo cero o en medio de una ola de calor. No hay tiempos mínimos y máximos sino que debemos adaptarnos al animal. Hay días que mi perro tiene ganas de marcha y el paseo se alarga todo lo posible. Otros en cambio se planta indicándome que tiene suficiente y volvemos a casa. No todos los días son iguales y, todos tenemos días mejores y peores (los perros también).

Tener un perro significa que debes multiplicarte pues, aunque afortunadamente hay muchos establecimientos que empiezan a admitir la entrada de perros, en otros muchos casos no podrá acompañarnos en nuestras obligaciones diarias.

Además, el perro también necesita vacaciones, es decir, cambiar de rutinas, disfrutar de lugares nuevos y mucho mejor si es contigo. Eso significa adaptar el viaje y buscar destinos y alojamientos que admitan perros. En algunos casos no podrá acompañarte y deberás elegir un lugar adecuado para que esté a gusto. Las residencias caninas son perfectas para esos momentos puntuales.

 

Huele a perro por mucho que te empeñes…

Los perros tienen su olor especial y no desaparece por mucho que lo bañes. Además, no conviene abusar ya que pierden su capa de protección natural. Cuando bañas al perro huele a eso, a perro mojado y, si te empeñas en disfrazar el olor natural con perfumes fuertes, el perro buscará la forma de recuperar cierto olor a “normalidad” en el primer charco de barro que encuentre.

 

Es una fábrica de babas

Algunos más que otros como los bóxer, los rotweiller…. Pero, por mucho que nos disguste, todos los perros son unos babosos. Toca decidir si te molesta mucho o no.

Además, cuando beben, la mitad del agua se va fuera y chorrean.

Si no le ves la gracia a despertarte con una pelota baboseada en tu cara, quizá debas plantearte de nuevo, eso de tener un perro.

 

Ensucia y muerde todo lo de la casa

Si vives con un perro, es parte de su ser. Cuando es pequeño, tardan un tiempo en aprender a hacer sus necesidades fuera (aunque en la mayoría de los casos dura poco). Mientras tanto, los accidentes se suceden y, a menudo, dejará pequeños o grandes regalos, dependiendo de cuan generoso sea y, aunque nos fastidie, debemos recordar que estamos ante un bebé.

Cuando crece, no se vuelve más limpios… Vale que ahora hace sus cosas fuera pero, si llueve, viene mojado, lleno de barro y, además, no sabe usar el felpudo.

Del coche mejor no hablamos. Además del pelo que puede llegar a soltar y del que hablamos en el punto siguiente, prepárate si es de los que se marea e, incluso, vomita.

Si eres de los que le gusta que todo esté siempre en su sitio, la llevas clara. Los perros no tienen manos, por lo que usan su boca para coger y jugar así que no te extrañe verlo disfrutar de lo lindo con tus calcetines o tus zapatillas, si han tenido la mala suerte de estar a la vista. Además, cuando están cambiando los dientes, necesitan aún más morder y, si nos somos previsores, arremeten contra cosas más “duras” como patas de la mesa, rodapiés, marcos de las puertas…

 

Es una máquina de hacer pelo

Todos sueltan pelo, incluso los de pelo corto que, además, tiene la mala costumbre de clavarse en la tapicería del sofá. Si eres alérgico al pelo de perro, no “pruebes” con una raza determinada por mucho que te la recomienden, si no lo tienes absolutamente claro. El perro no tiene la culpa de provocarte reacción y no se merece terminar en una perrera.

Si no sufres de alergias y te gustan los perros de pelo largo, no pierdas de vista que necesitan cepillados diarios y, de vez en cuando, una visita al peluquero canino para sanear. Eso o prepárate a tener bolas de pelo por medio del salón.

 

No todos los perros son tan listos como quisiéramos

Además de ejercicio físico, los perros necesitan activar su mente e iniciarse en los principios de educación canina básica como una forma de aprender a comportarse en sociedad. Y eso, supone tiempo y dedicación, en algunos casos mucho tiempo, además de unos mínimos conocimientos por tu parte, para comprender su conducta.

Por lo general los perros son muy inteligentes, pero algunos pueden ser más lentos aprendiendo. Aunque sea difícil, jamás será imposible pero llevará más tiempo y paciencia enseñarles ciertas señales básicas o comportamientos alternativos a otros que nos interesa trabajar.

 

Tu perro depende de ti durante toda su vida

Un perro siempre va a depender de ti y hay cosas que no puede hacer por sí solo. Comerá, beberá y saldrá a la calle, solo cuando tú lo decidas por eso debes tener en cuenta que es un compromiso que adquieres al incorporarlo a tu vida. Si se ensucia lo tendrás que limpiar. Deberás hacerte cargo de su aseo, lo tendrás que cepillar y cortar las uñas. El tiempo que compartas con él te hará perderte otras actividades pero, a cambio, reforzará el vínculo humano-canino.

Además de enseñarle a eliminar fuera de casa, deberás recoger los desechos. Aunque tu perro sepa dónde ir, nunca te librarás de tener que agacharte y limpiar las heces. Es parte del compromiso..

 

Sobrevivirás a tu perro

Si después de valorar todo lo anterior, estás a punto de decidirte, piensa en algo más. Por regla general, tu perro tiene una esperanza de vida de 10-15 años lo que significa que va a necesitar de tu ayuda y atención cuando se convierta en un perro de la tercera edad. Debes acompañarlo hasta el final y utilizar todos los medios a tu alcance, para evitarle sufrimientos.

 

Algunas cosas más a tener en cuenta….

Además de todas las razones anteriores, hay algunas otras consideraciones que me gustaría que como futuro propietario te plantearas antes de ir a buscar un perro.

Los perros necesitan de nuestra compañía y supervisión. Son animales sociales y una de las principales características de los perros es su naturaleza cariñosa y afectuosa hacia las personas por lo que, pueden llegar a sufrir mucho cuando no se les permite disfrutar de la relación continuada con su familia humana. Un perro destinado a guarda y que únicamente tenga acceso siempre a la misma terraza o jardín, sin más estimulación mental que lo que sucede al otro lado de la valla, puede convertirse en un perro destructivo y ruidoso.

Los perros no son niñeras. Crecer con un animal contribuye a educarse en el respeto y en valores pero, tu perro, no lo puede hacer por sí solo. La responsabilidad máxima de la educación debe recaer siempre en un adulto. Los niños pueden ser unos maravillosos amigos y compañeros, pero en la relación con los perros, necesitan supervisión directa de sus padres.

No eres precisamente un animal social y no te gusta conocer gente. Casi todos los perros atraen a otros perros y propietarios y más cuando son cachorros o perros pequeños que actúan como imanes. El parque es un lugar de encuentro así que, si no estás interesado en ampliar tu círculo de amistades, un perro no te ayudará precisamente en tu misión de pasar desapercibido.

 

¿Y ahora qué?

Además de todo lo anterior, no debes perder de vista que tu vida cambiará por completo durante mucho tiempo (toda la vida de tu perro) y eso supone un compromiso a largo plazo, que no todo el mundo está dispuesto a realizar.

Si dudas o fallas en una sola de las razones expuestas, no cometas el error de llevar un perro a tu vida. Seguramente no funcionará, los dos seréis infelices, y el animal, que nunca eligió, será el mayor perdedor.  

Si, por el contrario, has llegado hasta el final y no has encontrado ninguna razón que te detenga, tras meditarlo cuidadosamente y en familia, enhorabuena. Estás preparado para disfrutar de la compañía de un perro. Entonces encontrarás razones para disfrutar cada día de su compañía y de la relación.

Y te aseguro que merece la pena. Tu perro no dejará nunca de sorprenderte ante las muestras de cariño que te ofrecerá cada día; Podrás aprender junto a él; Disfrutar de la compañía de otros perros y personas; Asombrarte ante la cantidad de expresiones diferentes que puede llegar a adoptar y de sonidos que es capaz de emitir para llamar tu atención; Descubrirás cientos posturas acrobáticas a la hora de dormir, y aprenderás a identificar sus necesidades de salir y, también cuándo ya ha tenido suficiente y está deseando volver a casa.

Y sobre todo, recibirás muchísimo de él, porque os aseguro, que tu perro te cambia la vida totalmente, aunque para ello, debes estar dispuesto a asumir el reto y a renunciar a ciertas comodidades y rutinas de tu anterior estilo de vida, para ganar otras muchas experiencias a cambio. 

 

Colaboración con la Revista Pelo Pico Pata Nº 112 (Febrero 2015)

 

 

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